Luna nueva en Cáncer

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Por: Pablo Martín Siciliano

Luna nueva en Cáncer

Cada 29 días aproximadamente ambas luminarias, el Sol y la Luna, están juntas en un mismo signo arrancando un ciclo lunar que tendrá las particularidades energéticas propias del signo en que se encuentren.
Cada lunación forma parte de un ciclo mayor de 12 lunaciones (de 12 lunas nuevas), por eso lo que se active y circule en estos tiempos repercutirá también en los periodos posteriores.

El día 23 de Junio comienza la Luna Nueva en Cáncer
.
Estarán unidos el Sol y la Luna en el grado 3 de este signo, formando una conjunción.

 

Cada luna nueva indica un tiempo de incertidumbre y de energía altamente disponible para poner el foco en determinadas áreas y temáticas de nuestra vida. Esto permite una especie de nuevo nacimiento para resignificar y elaborar las cualidades relacionadas a este período.

El Sol nos trae la energía de manifestación y el impulso creador, representando a la conciencia de identidad. La Luna habilita a que la energía creadora vaya tomando forma, brinda la sustancia necesaria para generar vida; es el aspecto sutil, emocional y sensible de cada uno. Por eso en cada Luna nueva la fuerza creadora y la capacidad de darle sustento visible estarán unidas. El área de nuestra vida que tome preponderancia y se active será según el signo en donde se inicie dicha lunación, incluyendo al signo opuesto. En este caso Cáncer – Capricornio.
En un nivel aún más personal cada lunación activará un área particular de la carta natal de cada uno de nosotros, revelando determinados movimientos personales dentro de un contexto mayor de grandes movimientos sociales.

 

Cáncer es un signo de sensibilidad, de pleno contacto con el mundo interior.

Voy hacia adentro para registrar el mundo de las necesidades más íntimas. Tal como la imagen, donde me encuentro con lo que se mueve dentro mío, lo abrazo, lo acepto, lo cuido de que no sea lastimado y le brindo lo que necesita.

Podríamos decirle a esa interioridad: “aquí estoy acompañándote en lo que necesites”.
En la psicología actual suele llamársele “el niño interior”.
Corporalmente es la panza blanda y sensible que en determinadas ocasiones nos duele, se llena de alegría, se retuerce o se enfría manifestando lo que se genera en ese mundo interior emocional frente a la experiencia de ese momento. Muchas veces racionalmente no comprendemos que es lo que pasó cuando de pronto aparece un dolor de panza, allí evidenciamos lo sensible que es esta zona y cuanto es afectada. Se revela la gran distancia que solemos tener entre interpretar objetivamente con nuestra mente y hacerlo por medio de nuestras partes sensibles intentando aceptar la información y sensaciones que nos trae.
La mente no es más importante que las emociones ni viceversa. Este signo nos lleva a estar en mayor contacto con nuestra blandura y escuchar sensiblemente la información que allí reside, para luego volcarla y expresarla donde se elija.
Si en algún contexto siento incomodidad y cierta agresión, es momento de percibir y reconocer esa sensación para explicitarla lo más claramente posible. La reacción o contraatacar con otra agresión es no sincerar lo que se generó en la panza, en mi mundo interno. Muchas veces es bastante complejo vincularse reconociendo esta zona, no es fácil frente a la inconsciente demanda social de ocuparnos y actuar privilegiando el mundo externo: el de las formas correctas, de cumplir con las normas preestablecidas, etc.

Tu ser adulto puede abrazar a ese niño interno cada vez que lo necesites.
Olvidarlo no nos hace más maduros.

Es hora de volver a escuchar nuestro pasado, los temas inconclusos e indefinidos. No para revolver y quedarnos apegados a lo que ya ocurrió, todo lo contrario. Vuelvo a la “panza” para aclararlo, muchas de las sensaciones incómodas y dolorosas que se activan en el propio mundo emocional actual son reflejo de aspectos inconclusos en nuestra infancia que fuimos guardando, olvidando muchas veces de todo lo que representan. En esta lunación la panza de cada uno de nosotros “hablará” más, emitirá más sensaciones como forma de recordarnos ese aspecto interno que no ha sido resuelto, que ha quedado allí olvidado generando (sin darnos cuenta) varias dificultades en los vínculos y en nuestro crecimiento personal.

Si emergen ciertos residuos y problemáticas que parecían resueltos, es momento de aceptarlos, darles espacio para sanarlos. Recuerda que no son aspectos infantiles, son formas de tu ser que no han madurado por no brindarles tiempo y amor. Ahora es momento de hacerlo. ¿Qué está emergiendo en ti en el vínculo con tu pareja? ¿qué sensaciones suelen venirte ante determinada situación? ¿si sueles estar intolerante con tu hijo, pareja u otra persona es por algo de ahora o por alguna sensación que emerge ante su presencia? Ve unos segundos o minutos adentro y registra.

Afinemos la escucha de la naturaleza que siente en cada uno de nosotros.
Aflojemos con el solo pensar y analizar.

 Observa tu hogar, tu familia, tus espacios privados tanto físicos como personales y brindales un pequeño tiempo a ver si surge algo que necesites plasmar allí: reacomodar, hablar, sincerarte, abrir aspectos íntimos que no soles mostrar, preguntarles a ciertas personas sobre su mundo emocional y que sienten ante alguna situación en particular. Esto vitalizará y aumentará la seguridad en vos mismo al haberle dado espacio y tiempo a lo que tú necesitas ahora sensiblemente.

Honremos a nuestros más profundos, irracionales e íntimos sentimientos, reconociendo la sensación de seguridad que nos brinda lo que sea que llamemos hogar. Dejándonos aceptar y ofrecer apoyo a los demás.

 Esta lunación nos permitirá brindarle nutrición a todas las áreas que necesitemos creando un sustento que se estabilizará de manera paulatina. Es el signo de las emociones de nuestros propios cimientos. Las cualidades afectivas que circulen en nuestros vínculos y sensaciones frente a la vida que se vayan reordenando en este periodo serán fundamentales para el despliegue de un futuro potencial personal.


Les propongo un pequeño ejercicio para esta lunación.

Hagan un dibujo de su árbol genealógico, pero no el tradicional con los nombres de abuelos, tíos, bisabuelos y demás.

  • Agarren una hoja blanca grande, puede ser una hoja de dibujo, lápices y crayones varios.
  • Cierren unos breves minutos los ojos, hagan varias respiraciones para traer a su cuerpo un poco de pausa llevándose hacia su mundo interior.
  • Hagan algunas respiraciones más poniendo la intención en plasmar en una hoja su árbol genealógico, el linaje y ancestros que los trajeron a esta vida.
  • Abran los ojos y dibujen lo que vayan sintiendo. Usen todas las variantes que les afloren. Usen formas abstractas, formas desconocidas, habituales, de la naturaleza, de su pasado, de un futuro posible y muchas más.
  • Sean sinceros con todo lo que les aparezca para dibujar. Más vale la sensación puesta en papel que racionalizarlo.
  • Al finalizar, cierren nuevamente los ojos y coloquen sus manos sobre el dibujo y estén así unos segundos, pregunten ¿qué cualidad del linaje familiar vengo a desarrollar?
  • Registren que les viene ante esa pregunta y anótenlo al abrir los ojos. Confíen en eso que apareció.
  • Finalmente denle un espacio, un lugar de la casa donde poner ese dibujo, puede ser vistoso o no. Cada vez que quieran pueden cambiar y agregar algo a ese dibujo.
  • Pueden volver a ese árbol genealógico cada vez que necesiten tomar contacto con sus raíces.

 

La intención de este ejercicio es reconocer y aceptar nuestros orígenes, de dónde venimos, nuestras raíces. Darnos cuenta que lo que aflora a través nuestro son cualidades energéticas inconclusas del propio linaje. Lo que modifiquemos en esta vida y en cada uno repercute automáticamente en los antepasados y en los que vendrán gracias a nuestra existencia.


 

La Luna llena del 9 de Julio nos traerá la visibilidad necesaria para ver con más claridad todas las formas externas que no coinciden con nuestro registro interno, con nuestras necesidades personales reales.
Ayudará a revelar como es en nuestra vida el eje Cáncer – Capricornio.
Si siento la necesidad de estar más horas con mis hijos para acompañarlos en su crecimiento y desarrollo, ¿Por qué sin darme cuenta estoy tantas horas ocupado en obligaciones y responsabilidades que me corren del lugar de mayor amor?

Si registro que hacer determinada actividad me brinda mayor sintonía y cierto ordenamiento a mi mundo emocional ¿Por qué suelo postergar el darme un tiempo y un espacio para hacerla?

¿Cuánta energía relego de mi a través de pensamientos, ideas y de actividades obligadas por cumplir un rol social?

Si suelo estar tan ocupado y pensativo sobre el mundo circundante externo alguna situación particular me llevará a incluir mi mundo interno, de necesidades emocionales para conmigo mismo y con los demás.

El cangrejo suelta su cascaron externo cuando le queda chico, cuando ya no cubre ni protege adecuadamente sus partes internas blandas. Podemos intentar hacer un movimiento similar, quitarnos los cascarones, corazas y modos externos que no son coherentes con nuestras necesidades más íntimas y personales.

 

Contacto:
Mail: pablo_siciliano@hotmail.com
Facebook: Pablo Martin Siciliano


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