Verónica Kenigstein: Hablo con Animales

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Por Cecilia Fernández Lema

Hablando con Animales

 

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Verónica Kenigstein se autodescribe como Facilitadora Vincular y Comunicadora Interespecies. De humanos y animales. Comenzó estudiando Comunicación Social y continuó  con la comunicación interpersonal, intrapersonal, transpersonal, luego comunicación telepática y finalmente comunicación animal. Fue sumando herramientas desde la Psicología, los vínculos, el amor, la pareja, la sexualidad y el placer. Y hoy encontró su lugar en la Atención Terapéutica a Familias con Animales.

 

Verónica se reconoce como un ser sensible, una animalita en contacto con la naturaleza y la esencia de las cosas. Me gusta lo natural, los vínculos entre seres y cómo se relaciona todo, con todo lo demás. Me considero un fractal, un pedacito de arcoiris.”

Nació en Buenos Aires pero a los 9 años sus padres emigraron a Venezuela, donde vero11 vivía en una ciudad cerca del mar. Recuerda una infancia feliz, junto a sus hermanas con quienes solía jugar en una pieza de juegos, desordenada y llena de cosas.  Pero sobretodo, siempre acompañada por animales.

Siempre amé a los animales. Desde que tengo uso de razón. Estar cerca de ellos me produce una inmensa sensación de plenitud y bienestar. Yo quería dedicarme a la psicología animal y cuando era adolescente no existía en América Latina, con lo cual tuve que pensar de qué manera llegar. Pero no lo pensé. Simplemente fui viviendo y dejé que la vida se fuera abriendo camino. Y lo hizo, porque pude confiar.”

 

-¿Cómo recordás que haya sido tu camino de evolución?

Mi camino siempre fue hacia adentro. Mirar para adentro para poder transformarme y, eventualmente, transformar mi mundo desde allí. Siempre fui solitaria. Con pocas amigas. Con relaciones profundas y de gran aprendizaje. Fui recorriendo diversos caminos, experiencias que me fueron guiando hacia donde estoy hoy. Una niña dolida que fue aprendiendo a sanarse. Una adolescente con necesidad de mostrar quién es. Una adulta que fue aprendiendo a ser mujer y a quererse como es. Aprendí a mirarme con ojos amorosos y eso me permite acompañar a otras personas tal como fui aprendiendo a acompañarme a mí misma.

 

-Contanos cómo transitaste tu camino profesional

Mi trabajo es una integración de mi manera de ver la vida con mi formación en distintas áreas de conocimiento y mi propia experiencia vital. Para mí, un facilitador es quien acompaña un proceso cuyo propósito es encontrar un estado de mayor bienestar que al principio de la consulta y aumentar y/o expandir la conciencia. Empecé, en mi camino formativo, por la comunicación. Ésta forma parte de mis estudios formales, de mi aprendizaje en mis propios vínculos y ahora de mi trabajo con otros. Creo que es el eje transversal de toda relación, y mejorarla y fortalecerla genera una vinculación más amorosa y mutuamente satisfactoria.

 Lo vincular proviene de mi interés por la relación que establecemos con nosotros mismos y con lo que no es sí-mismo: la vida, nuestro trabajo, pareja, familia, amigos, compañeros de camino, nuestros animales de compañía.

Nuestros vínculos son como espejos, que nos permiten vernos. La tarea es reconocer nuestras fortalezas y debilidades en las relaciones, nuestra verdad y anhelos para descubrir el camino que nos hace felices y nos permite ser la mejor versión de nosotros mismos, cumplir la misión de vida, abrirnos a los aprendizajes espirituales que nuestra alma pactó antes de encarnar.

 

-¿Cómo nace esta forma de relacionarte con los animales?

Siento un profundo amor por los animales y tengo la fortuna de haber podido estudiar su comportamiento, sus emociones, sus características, su legado espiritual. Voy descubriendo cómo cada animal que acompaña una vida humana también tiene, además de sus características individuales y propias de su especie, una misión vincular de profundo aprendizaje para sus familias de personas. Lo que hago podría aproximarse a la definición de terapia asistida por animales con una perspectiva espiritual.

Mi relación con los animales proviene de mi esencia. Nací con eso. Amo a los animales desde antes de tener uso de razón. Nuestra conexión es tan plena que desde siempre quise tener la posibilidad de comunicarme profunda y sutilmente con ellos. Después de un largo recorrido y de un viaje que hice en 2013, me di cuenta de que puedo. Estoy más que agradecida. Es un deseo de mi alma desde hace muchísimo tiempo. Mi amor por los animales se ve recompensado teniendo la posibilidad de comunicarme con ellos y ayudarlos a cumplir su misión de vida y a obtener lo que necesitan y por alguna causa no están recibiendo. Y a poder dar (conscientemente para los humanos que los acompañamos) eso que desde su amor incondicional tienen para nosotros.

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Me acercaron un video sobre una comunicadora de animales (era la tercera con la que encontraba en los últimos meses). El video, que me llegó al alma y me hizo emocionarme hasta las lágrimas, me ayudó a aceptar y manifestar que esa es la misión de mi vida. A partir de verlo empecé a investigar un poco más y decidí re-orientar mi formación hacia ahí para empezar a dedicarme a eso.

Fui haciendo un camino profesional que me llevó a estudiar la comunicación, luego la psicología, la empatía, el amor y finalmente ahora el comportamiento y psicología de los animales.

Tengo una amplia formación como terapeuta que me permitió asistir a personas a reencontrarse con su paz interior y su bienestar. Esto me da herramientas para acompañar a seres sin importar su especie, desde el amor, la empatía, la conexión y ayudar a recuperar el equilibrio. Vengo recorriendo un largo sendero espiritual desde hace años y llegué a afinar mi capacidad de contacto en una formación que hice para profundizar la conexión con lo esencial.

Los animales que me acompañan en casa me están enseñando muchísimo sobre mí y sobre la vida; sé que el camino es relajarme y disfrutar. Como hacen los animales cuando confían y se sienten amados.


-¿Cómo es la reacción de la gente cuando ve tu comunicación con ellos?

-Pasan varias cosas. Hay quienes, a priori, dicen que es muy loco lo que hago y son un poco incrédulos. Pero las personas que me contactan (porque leyeron algo que escribí o me escucharon en la radio o en un video o porque alguien les dio mis datos) quedan impresionadas por la precisión de los mensajes de sus animales en relación con sus propios procesos. Muchas personas se emocionan con los mensajes que leen, de los animales para otras personas. Se sienten identificadas. En general, la respuesta (porque es lo que ellos emanan) es el amor.

 

-¿Qué cosas podés reconocer que te brindó este camino transitado?

Este camino me abrió la cabeza. Me ayudó a conocerme mejor. Aprendí a confiar en mí misma y en otros seres. A aceptar a otros tal como son, sin querer cambiarlos. A reconocer nuestra conexión innata con la naturaleza y reconocer desde mi humildad que solo soy una parte del planeta y que mi misión es de servicio. Desde el amor incondicional. Aprendí a leer mensajes de sanación espiritual, emocional y física para las personas y los animales, con una mirada abierta, amorosa y consciente.

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-Contanos como desarrollas tu actividad

A veces trabajo con la asistencia de los animales del propio consultante (en las visitas domiciliarias o a través de consultas a distancia, por correo electrónico o por skype), que se las arreglan para que sus humanos pidan ayuda, a través de algún problema de comportamiento o de salud.
Otras, con los caballos de La Manada Mansa, acompañada por mi amiga y socia Paula Merkler, facilitando el Encuentro con caballos para sanar el alma.
O en procesos individuales de acompañamiento asistida por Allegra, potranca.vero4

Hay personas que consultan por sus animales o vienen a un Encuentro con caballos o a una sesión con Allegra. Lo
que se abre es tan movilizador para su propia conciencia que luego continuamos el proceso en el consultorio, descubriendo en conjunto la misión que trae su alma y la manera de materializarla en la vida cotidiana. Los animales sirven en esas instancias como abridores de conciencia, porque su misión es tan amorosa que acerca a las personas a su verdadera esencia. El alivio ocurre.

Fui construyendo mi propio método de acompañamiento de procesos y parte de mi tarea es enseñarlo a quien quiera tomarlo, para crear el suyo propio, con su impronta, a partir de las bases que le proporciona la formación. Acompañamiento a seres sensibles dispuestos a mirarse a sí mismos y a evolucionar.

A veces no trabajo con los animales como ayudantes y las personas vienen a explorar su experiencia en momentos de crisis o angustia, o a abrir una instancia de alivio en sus vínculos más cercanos: con su pareja, sus hijos, padre o madre, o hermanos. La mirada siempre es transpersonal, acompaña sin juicio lo que ES. Y permite integrar, poner en perspectiva, amar la vida tal como se presenta, con sus luces y sus sombras. Pero sobre todo, el propósito es contribuir a sentirnos más plenos y felices. Para eso nacimos.


Tenemos mucho para aprender de los animales, mucha sanación ocurre al conectar profundamente con ellos. Y en cuanto los seres humanos podamos abrirnos al potencial maravilloso latente en nuestra alma, que los animales que viven con nosotros pueden ayudarnos a tocar, el mundo definitivamente será un lugar mejor y más feliz para todos.”

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Verónica Kenigstein
Teléfono fijo: (011) 4586-1070- Celular y WP: (+54 9 11) 3596-8932
www.veronicakenigstein.com
Email: contacto@veronicakenigstein.com

 

 

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