02/10/2016

Energías Renovables

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someonePin on PinterestPrint this page

Por: Gabriel Degraf

Introducción a las energías renovables

En un mundo donde la vorágine consumista nos ha consumido por completo en una rutina casi enfermiza de posesión y descarte, de cultura “fast”, anhelo de poder y altura en la escala social, asoma, casi como una flor en el desierto, una luz que da esperanzas de cambio a aquello que fue establecido sin nuestro consentimiento.

paises-liderando-energias-renovables
A través de miles y miles de años de repetición cíclica y violenta y de condicionamientos impuestos a nuestra consciencia, hemos creado una sociedad que consume y produce cada vez mas, pagando con su tiempo de vida el sueño de vivir realmente, perdiendo la potestad de su propia elección y dejando en manos de minorías la explotación del mundo que habita y la elección del rumbo que seguirá el resto de su vida.

Hasta aquí, apenas hemos comprendido la importancia que tiene nuestra consciencia y sufrimos por no hacernos cargo de lo que acontece en nuestro mundo por nuestras acciones. ¿Cuál es el sentido de vivir a costa de destruir? Este movimiento genera la realidad de nuestro sufrimiento pero paradójicamente, es a raíz de este sufrimiento, que la consciencia del hombre está lentamente despertando del sueño al que ha sido inducido, y reclama su derecho de vivir en la salud.

249_11111-628x287Cuando hablamos de salud, hablamos de amor y armonía. Y este lento pero progresivo despertar, unido al avance intelectual de nuestra
ciencia, que durante muchos años creció de la mano de las guerras, el miedo y el dominio, ha comenzado a desarrollar nuevas alternativas saludables para una coexistencia pacífica con el mundo que nos rodea. Aparecen en el horizonte documentos “perdidos” que nos remontan a una cualidad humana que estrecha lazos con un tiempo en donde el hombre intentó crecer en armonía con el entorno. Seres humanos como Nikola Tesla, intentaron darle al hombre la potestad de su propia libertad, pero el hombre no estaba preparado para eso.

Los tiempos parecen regresar una y otra vez a ese momento en que el hombre se redime de su pasado, y aparecen palabras como “ecología”, “sustentables”, “reciclados”, etc… que nos dan una dirección en la cual la vida parece tomar el rumbo adecuado.

Es entonces que muchos de nosotros nos damos cuenta de que el mundo que nos vendieron es un engaño. Y que ese mundo no nos comprendía como un conjunto de seres, sino como un conjunto de piezas en una mecanización más grande que tenía como único fin autodestruirnos, secarnos de nuestro líquido vital y extraer de nosotros la savia para alimentar un sistema que depreda y no se conforma.

Así, de la mano de seres humanizados por el amor que comprendieron la necesidad de cuidar nuestro hogar, y de crecer como hierba bajo el sol, alimentados de la tierra, agradecidos de la posibilidad de crear el entorno en el cual vivir, aparecieron formas revolucionarias de abastecer nuestras necesidades humanas.

energiasHoy el ser humano, con la responsabilidad infinita de su poder intelectual, está comenzando un cambio. Un cambio cultural, si, pero más profundamente está atravesando una crisis para llegar al cambio. Y si no somos conscientes de la crisis cultural humana que transitamos, seguiremos expuestos a los poderes externos de control y dominio que durante miles de años se robaron nuestra vida y nuestro amor. ¿Por qué hablo de amor? Porque nada sensato puede crear el hombre si no es a través del amor. La ciencia es parte del cambio en un sentido mucho más místico del que se proponía. Nos está acercando la posibilidad de comprender que no hay límites para las posibilidades del hombre que actúa con amor, y eso es romper con las reglas de juego. Podemos extraer energía del agua, del sol y del viento pero sin dañar, sin romper lazos con el medio ambiente, sin conquistar, sin dominar. Podemos vivir en armonía mucho más de lo que nos hicieron creer que podíamos. Estamos reclamando a través de nuestros actos, la posibilidad de vivir de otra manera, de una manera que una y no rompa, que proteja y no subestime, porque aún queda mucho por qué vivir y mucho por cambiar. Y el cambio del que hablo no es solamente cultural, es un cambio radical de nuestros miedos, de nuestro entorno, de nosotros mismos como individuos que no están aislados, sino que estamos más unidos de lo que podemos imaginar.

 

 

También podés leer:

 

Notas Relacionadas

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someonePin on PinterestPrint this page